15 de marzo de 2011

Traumas infantiles

Estaba yo tan tranquila mirando pelotas azules en mi casa cuando me he puesto a recordar momentos traumáticos de mi infancia... Después de perder otros 20 min dándole vueltas he decidido poner aquí los 5 peores.

1. Gato vs Padre.
Siendo yo una inocente niña, un gato intentó aprovecharse de mí. La situación era que mis abuelos tenían una casa en medio del campo y por lo tanto estabas rodeado continuamente de bichos, incluidos mis dos pavos, que protagonizan otro de los incidentes. El caso es que yo estaba comiendo un bocadillo de estos de tableta de chocolate, el bocadillo más tonto del mundo y el más querido por todos nosotros. En esto que llegó un gato que se me acercó felizmente, cuando yo iba a decirle algo en plan "minino bonito", el bicho me dio un zarpazo y mientras yo lloraba se llevó felizmente mi bocadillo.
Mi padre, al presenciar tal injusticia, se hizo otro bocadillo y  se sentó a esperar al gato. El gato, que se que encima de malvado era un glotón, apareció a robarle el bocadillo a mi padre... En el momento en el que se acercó mi padre le dio tal patada que yo perdí de vista al gato momentáneamente, que por supuesto cayó de pie, pero acojonado, y yo dejé momentáneamente de llorar.
Pd: Para gente y asociaciones que dicen que a los bichos sólo se les puede acariciar... El gato está bien, ok? Todos tranquilos.


2. Pavo o pollo?
En la misma casa antes mencionada tenía yo 2 pavos... No recuerdo ni cómo ni por qué tenía a esos bichos. Sólo recuerdo que lo dejaban todo lleno de cagadas y eso no dejaba de crecer y crecer. 
Un día mis papás me dijeron que tenían que llevarse a los pavos a una granja porque era demasiado grandes y no podíamos mantenerlos, entre lágrimas acepté. Lo pasé verdaderamente mal. Pero ahí no termina la cosa. Estábamos cerca de fechas navideñas y supongo que algunos ya irán atando cabos... Esas navidades nos comimos dos pollos bien grandes.
Lo peor es que no caí hasta años después... Estando en casa reflexionando sobre el tema se me reveló todo en mi mente. Qué hijos de puta, encima me los comí.


3. Mira máma, sin dientes.
"WTF?"
Vale, este recuerdo ni siquiera es un recuerdo porque a mi me lo han contado pero me dejó bien marcada. 
Cuando era pequeña empecé a andar con 9 meses, yo es que siempre he sido muy rápida para todo. Un día, recién aprendida yo, vinieron mis primos a casa, creo que eran mis primos y si no, eran los hijos de unos amigos de mis padres, el caso es que vinieron unos y yo les parecía una cosa monísima, por supuesto, y se metieron conmigo en una habitación. Nadie sabe qué pasó en ese tiempo pero yo terminé llorando y con la boca llena de sangre.
Del susto dejé de andar y físicamente hablando tengo el frenillo roto, al ser chica no os tengo que especificar cuál. 
Los susodichos dijeron que yo me había caído sin más... A saber. Hasta los 12 meses no volví a andar de nuevo y me he quedado medio lela.


4. Plof!
Me caí a un río, ¿vale? Fin del tema.


5. Dos puntos.
Estaba en casa de una amiga, haciendo deberes, yo creo que tendríamos como 10 años o así. De repente empezamos a hacer el gilipollas con los lápices ¿nunca habéis jugado a hacer agujeros en el papel? Pues yo sí, sólo que el agujero se hizo en mi mano y me dieron dos puntos. Como tal no fue muy traumatizante, pero traumatiza que me lo clavara yo misma, es de esas cosas que te ponen colorada cuando las cuentas... Todos tenemos un pasado.
Pd: Para aquellos defensores de estos bichos: el lápiz no sufrió daños.


Y sinceramente, creo que es suficiente por hoy. Las caídas, excepto la del río, no merece la pena ponerlas porque son muchas y variadas, yo es que soy así como torpe. De caerme en un hueco de árbol, por la parte de las escaleras de un tobogán (esa fue terrible también, me quede medio en coma de la impresión), en plancha mientras corro o directamente perder el equilibrio a tener scarface una semana entera o reventarme los braquets de un golpe (me los quitaron eh, ya no llevo esas mierdas en la boca).

Eso sí, nunca me he roto nada. 


7 comentarios:

  1. hmmm... interesante. pero eso no es nada comparado con lo mio...

    1- durante semanas me llevo a clase un travesti que actualmente se dedica al noble oficio de la prostitucion. el porque es una larga hustoria.

    2- una vez, en casa de mis abuelos, me di una hostia en la frente de proporciones colosales. desde entonces tengo la frente abollada.

    3- mi padre estaba sirviendo lubina al horno con patatas en nuestros platos. una de las patatas RECIEN SACADA DEL HORNO me cayo en el muslo. iba en calzoncillos. si, me hice una quemadura con una patata.

    y de momento no se me ocurren mas...

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  2. @dr.indy: La 2º y 3º son algo puramente normal, un amigo mío se hizo una quemadura enorme haciendo salchichas y tiene 20 años, aún no me lo explico... Ahora, con lo 1º me he quedado con el culo torcido XDDD

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  3. Yo creía que uno de tus traumas era esa foto de "a mi señal ira y fuego".

    ¿Para cuando te vas a comer tu conejo?

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  4. en realidad lo del travesti tiene una explicacion bastante normal (o eso creo...). mis padres necesitaron durante un periodo de tiempo, en el que alguien me llevara al cole, y mi familia (abuelos, tios...) vive mas bien lejos. llamaron a una agencia. vanessa (el tio/tia en cuestion) era la mas cualificada, seria y responsable. y sobre su situacion actual... la vida la habra tratado mal, yo que se...XD

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  5. No creo que sea cosa de que seas torpe, más bien tienes un apego por lo telúrico. Te comunicas con lo Cthonico. XD

    En mi caso, digamos que le tengo respeto a los enchufes por motivos justificados y reiteradillos.

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  6. @Aitor_Maiden: Me enorgullezco de esa foto, refleja mi forma de ser y sólo era un bebé.

    @dr.indy: La vida, que es muy puta.

    @Illuminatus: Enchufes, eso explica muchas cosas XD

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  7. me encanta la foto!

    respecto a las anécdotas... obviamente, la de la caída con 9 meses me ha dejado un poco rallada.

    Yo también soy muy torpe. De hecho estoy segura de que soy más torpe que tú.

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